El cultivo de trébol rojo (Trifolium pratense) representa una estrategia clave en la agricultura sostenible por su alto valor forrajero y su capacidad de fijar nitrógeno atmosférico de forma natural. Esta leguminosa, originaria de Europa y adaptada exitosamente a América y otras regiones, destaca por mejorar la estructura del suelo, enriquecer la materia orgánica y ofrecer un forraje rico en proteína. Gracias a su versatilidad, se ha consolidado como un componente esencial en sistemas de rotación de cultivos y en la recuperación de tierras degradadas.
¿Qué es el Trébol Rojo?
El trébol rojo (Trifolium pratense) es una planta herbácea forrajera, bienal o perenne de corta duración, perteneciente a la familia Fabaceae. Es reconocido por su capacidad para fijar nitrógeno atmosférico, mejorar la estructura del suelo y aportar forraje de alta calidad proteica, lo que lo convierte en una pieza clave en sistemas agrícolas sostenibles.
Características morfológicas
- Raíz: Sistema radicular profundo, ideal para suelos medianamente compactos.
- Tallos: Erectos, ramificados, de 30 a 80 cm de altura.
- Hojas: Trifoliadas, con marca blanca en forma de “V” en el centro.
- Inflorescencia: Cabezuelas globosas con flores de color rosado a púrpura.
Estas características permiten que el cultivo de trébol rojo se adapte bien a climas templados y suelos diversos, facilitando su integración en programas de pasturas, rotaciones o cultivos de cobertura.
Usos y beneficios
El cultivo de trébol rojo es valorado por:
- Su alto contenido de proteína cruda (16–22%), ideal para ganado bovino, ovino y cuyes.
- Su uso versátil como forraje fresco, heno o ensilaje.
- Su función como abono verde, mejorador de suelos y cobertura vegetal protectora.
Gracias a su perfil agronómico completo, es una excelente elección para productores que buscan rendimiento, nutrición animal y sostenibilidad ambiental.

Variedades de Trébol Rojo
El cultivo de trébol rojo cuenta con diversas variedades desarrolladas para adaptarse a diferentes condiciones climáticas, tipos de suelo y objetivos productivos. Elegir la variedad adecuada es clave para maximizar el rendimiento forrajero, la persistencia del cultivo y su contribución a la sostenibilidad del sistema agrícola.
A continuación, se describen algunas de las variedades más utilizadas a nivel internacional y regional:
Kenland
Variedad originaria de EE.UU., caracterizada por su crecimiento vigoroso, buena resistencia al frío y alta producción de biomasa. Es muy utilizada en zonas templadas y húmedas.
Redland II
Seleccionada por su resistencia a enfermedades foliares y excelente persistencia perenne. Ideal para sistemas de pastoreo rotacional y condiciones variables.
Altaswede
Desarrollada en Suecia, esta variedad posee flores más grandes, tallos robustos y un excelente rendimiento de materia seca. Presenta buena tolerancia al frío.
Marino
Apta para regiones templadas y de media altitud, tolerante a bajas temperaturas y con un ciclo largo de producción. Buena opción para henificación.
RC-2 y RC-3 (INIA, Chile)
Variedades latinoamericanas adaptadas a condiciones áridas y semiáridas, con excelente comportamiento en zonas del sur andino. Han demostrado buena productividad y rusticidad frente a estrés hídrico.
Criterios para seleccionar la variedad adecuada
La elección de la variedad de trébol rojo debe basarse en:
- Condiciones climáticas (temperatura media, heladas, altitud)
- Tipo de suelo (textura, pH, fertilidad)
- Disponibilidad hídrica (lluvias estacionales o riego)
- Objetivo del cultivo:
- Forraje directo o conservado (heno/ensilaje)
- Cobertura vegetal
- Abono verde para mejoramiento de suelos
Una correcta selección varietal garantiza mayor persistencia, mejor adaptación y rentabilidad a largo plazo en cualquier sistema de producción.
Requerimientos Agroclimáticos
Clima
El trébol rojo prefiere climas templados a fríos, con temperaturas medias entre 10 °C y 25 °C. Tolera heladas ligeras, pero es sensible a la sequía prolongada. La precipitación ideal está entre 700 y 1,200 mm anuales.
Altitud
Se adapta bien a zonas entre 500 y 3,500 msnm, siendo ideal para regiones andinas y zonas intermedias.
Suelo
- Tipo: Prefiere suelos francos o franco-limosos, con buen drenaje.
- pH ideal: Entre 6.0 y 7.0.
- Fertilidad: Requiere suelos con buena disponibilidad de fósforo, calcio y materia orgánica.
Evitar suelos muy ácidos, mal drenados o compactados, que afectan la nodulación y el desarrollo radicular.
Preparación del Suelo y Siembra
Labranza
Se recomienda realizar una labranza convencional con arado y rastra para asegurar un lecho de siembra fino y libre de malezas. El trébol rojo puede sembrarse solo o en mezcla con gramíneas como rye grass o avena.
Siembra
- Forma: Directa al voleo o en hileras.
- Profundidad: 0.5 a 1.5 cm.
- Densidad de siembra: 8 a 12 kg/ha en siembras puras; 5 a 8 kg/ha en mezcla.
- Época: En zonas templadas, durante el inicio de lluvias o a fines del invierno.
Inoculación
Es indispensable inocular la semilla con rizobios (Rhizobium trifolii) para garantizar la fijación biológica de nitrógeno.
Fertilización
Aunque el trébol rojo fija nitrógeno atmosférico, requiere una fertilización inicial para garantizar un establecimiento rápido y vigoroso:
- Fósforo (P2O5): 60-100 kg/ha
- Potasio (K2O): 40-80 kg/ha
- Cal dolomítica: Aplicar si el pH < 6.0
- Materia orgánica: Incorporar compost o estiércol bien descompuesto
La aplicación de microelementos como boro, azufre y molibdeno puede mejorar la eficiencia de nodulación.
Manejo del Cultivo
Control de malezas
Durante el establecimiento, el trébol rojo es sensible a la competencia de malezas. Se recomienda:
- Desmalezar manual o mecánicamente en etapas tempranas.
- Uso puntual de herbicidas selectivos (consultar según regulaciones locales).
Plagas y enfermedades
Principales amenazas:
- Pulgones y trips: Control con extractos botánicos o insecticidas naturales.
- Mildiu, roya y antracnosis: Buena ventilación, rotación de cultivos y uso de variedades resistentes.
Manejo de corte o pastoreo
- Primer corte: 60-70 días después de la siembra.
- Frecuencia: Cada 30-45 días, según crecimiento.
- Altura de corte: No menor a 7 cm para evitar daño al punto de crecimiento.
Cosecha y Conservación del Trébol Rojo
El momento y método de cosecha del trébol rojo influye directamente en la calidad nutricional del forraje y su aprovechamiento posterior. A continuación, se detallan las principales formas de uso y conservación:
1. Forraje verde
El trébol rojo puede pastorearse directamente en campo o cortarse para consumo inmediato. Es recomendable iniciar el pastoreo cuando las plantas alcanzan 25-30 cm de altura, evitando el sobrepastoreo que podría comprometer la recuperación del cultivo. El corte manual o mecánico debe realizarse antes de la floración completa para maximizar la concentración de proteínas y digestibilidad.
2. Henificado
El trébol rojo es apto para la producción de heno de calidad, siempre que se respeten ciertas condiciones:
- Corte en floración media: momento óptimo donde se equilibra producción y valor nutricional.
- Presecado en campo: extender el forraje en hileras durante 1 o 2 días, girándolo ocasionalmente.
- Secado a sombra o bajo techo: preserva la proteína cruda, evita la pérdida de hojas y mejora la conservación.
- Empacado: una vez seco, se embala en pacas bien compactadas y se almacena en lugar seco y ventilado.
Este método permite conservar el trébol durante varios meses, siendo ideal para épocas de escasez forrajera.
3. Ensilaje
El trébol rojo también puede conservarse mediante ensilado, especialmente cuando se cuenta con excedentes o se desea planificar la alimentación a largo plazo.
- Mezcla con gramíneas (como avena o maíz) o con una pequeña cantidad de melaza para mejorar el contenido de materia seca y la fermentación.
- Compactación: es fundamental eliminar el aire del silo para evitar fermentaciones indeseadas.
- Sellado hermético con plástico grueso o lona, protegiendo contra agua y oxígeno.
- Tiempo de fermentación: entre 25 y 45 días para obtener un silo de calidad con buen aroma y textura firme.
El ensilaje es una opción práctica en zonas con lluvias prolongadas o para estabilizar la oferta de forraje en explotaciones intensivas.
Aplicaciones Agronómicas del Trébol Rojo
El trébol rojo no solo es un excelente forraje, sino también una herramienta versátil para la sostenibilidad agrícola. A continuación, se detallan sus principales aplicaciones agronómicas:
1. Forraje de alta calidad
El trébol rojo contiene entre 16 y 22% de proteína cruda, lo que lo convierte en una fuente nutritiva para bovinos, ovinos, caprinos y cuyes. Su palatabilidad y digestibilidad lo hacen ideal para consumo en fresco, heno o ensilado. Además, su combinación con gramíneas mejora el balance energético y permite formulaciones más completas para rumiantes.
2. Abono verde y mejora de suelos
Gracias a su simbiosis con Rhizobium trifolii, el trébol rojo puede fijar hasta 200 kg de nitrógeno por hectárea por año, disminuyendo la necesidad de fertilizantes sintéticos. Su sistema radicular profundo mejora la estructura del suelo, incrementa la materia orgánica y promueve la actividad biológica. Es ideal para incorporar al suelo antes de cultivos exigentes.
3. Cobertura vegetal protectora
Actúa como una excelente cobertura viva, protegiendo el suelo de la erosión hídrica y eólica. Conserva la humedad superficial, regula la temperatura del suelo y limita la emergencia de malezas. En sistemas agroecológicos, su cobertura mejora el microclima y promueve la biodiversidad de insectos benéficos.
4. Rotación de cultivos
El trébol rojo es ideal para ser intercalado con cereales, hortalizas o cultivos extensivos como el maíz. Al romper ciclos de plagas y enfermedades, reduce la presión de patógenos del suelo, mejora la disponibilidad de nitrógeno para el cultivo siguiente y contribuye a una rotación más sostenible y rentable.
Consideraciones Económicas y Ambientales del Cultivo de Trébol Rojo
El cultivo de trébol rojo representa una inversión estratégica tanto en términos productivos como ecológicos. Sus beneficios no solo se reflejan en el corto plazo mediante forraje de alta calidad, sino también en la sustentabilidad del sistema agrícola a mediano y largo plazo.
Costo-beneficio
A pesar de que el establecimiento inicial puede requerir una inversión moderada en semilla, preparación del terreno e inoculación, esta se ve compensada rápidamente por:
- Menor uso de fertilizantes nitrogenados, gracias a la fijación biológica de nitrógeno.
- Aumento del rendimiento de cultivos posteriores en rotación, al mejorar la fertilidad del suelo.
- Reducción de insumos agroquímicos debido a la mejora en la salud del agroecosistema.
El cultivo de trébol rojo, al integrarse en una rotación planificada, mejora la eficiencia del sistema productivo, lo cual se traduce en mayor rentabilidad y estabilidad para el productor.
Sostenibilidad y aporte ecológico
Este cultivo forrajero es una herramienta fundamental en estrategias agroecológicas. Entre sus aportes destacan:
- Reducción de insumos externos (fertilizantes, herbicidas y correctores de suelo).
- Aumento de la biodiversidad vegetal y entomológica, favoreciendo insectos benéficos y polinizadores.
- Mejora de la estructura del suelo mediante su sistema radicular profundo.
- Reducción de la erosión y protección frente al impacto de lluvias intensas.
- Captura de carbono y mejora de la materia orgánica, contribuyendo a la resiliencia climática del sistema agrícola.
Preguntas Frecuentes sobre el Cultivo de Trébol Rojo
¿Cuántas veces al año se puede cosechar el trébol rojo?
En condiciones óptimas de manejo y clima, el trébol rojo permite entre 3 y 5 cortes anuales. En regiones con buen régimen de lluvias o riego y temperaturas moderadas, se pueden lograr hasta 6 cortes por año, especialmente si se emplean variedades vigorosas y se respetan los tiempos de recuperación del cultivo. El número de cortes también depende de la altura de corte y la frecuencia del pastoreo o siega.
¿Es necesario aplicar nitrógeno químico?
Por lo general, no se necesita nitrógeno químico si se ha realizado una adecuada inoculación con Rhizobium trifolii, ya que el trébol rojo tiene la capacidad de fijar nitrógeno atmosférico. En suelos muy degradados o sin inoculación, puede aplicarse una dosis de arranque (10 a 20 kg/ha) para favorecer el establecimiento inicial.
¿Puedo sembrarlo con otros cultivos?
Sí, el trébol rojo es ideal para siembras asociadas. Se puede sembrar con gramíneas forrajeras como rye grass, avena o cebadilla, lo que mejora el valor nutricional del forraje, aumenta la productividad y facilita la conservación como heno o ensilaje. También se adapta bien a sistemas agroecológicos combinados con hortalizas.
¿Cuánto rinde por hectárea?
El rendimiento anual puede variar entre 10 y 18 toneladas de materia verde por hectárea, y en condiciones óptimas puede alcanzar 20–25 t/ha/año. En términos de materia seca, representa de 3 a 5 toneladas, ideal para alimentación animal intensiva.
¿Qué vida útil tiene un cultivo de trébol rojo?
El trébol rojo es una especie bienal, aunque algunas variedades tienen comportamiento perenne de corta duración (hasta 3 años). A partir del segundo año, suele disminuir su densidad por agotamiento fisiológico, por lo que se recomienda renovarlo periódicamente.
¿Cómo saber si la inoculación fue efectiva?
Una inoculación exitosa se evidencia con nódulos rosados en las raíces de las plantas entre los 15 y 30 días después de la siembra. Nódulos blancos o ausentes indican fallas en la simbiosis, lo que puede limitar la fijación de nitrógeno y afectar el rendimiento.
¿Puede cultivarse en suelos ácidos?
El trébol rojo prefiere suelos con pH entre 6.0 y 7.0. En suelos más ácidos, se recomienda aplicar cal dolomítica y materia orgánica para neutralizar la acidez, mejorar la nodulación y facilitar la absorción de fósforo.
¿Qué cuidados se deben tener para henificar trébol rojo?
El corte ideal para henificar se realiza en floración media. Es fundamental pre-secar el forraje en campo y completar el secado bajo sombra, evitando la pérdida de hojas y proteínas. El secado rápido y uniforme mejora la calidad del heno.
¿Cuáles son las plagas más comunes del trébol rojo?
Entre las más comunes se encuentran pulgones, trips, gusanos defoliadores y nematodos. El manejo incluye monitoreo constante, rotación de cultivos, asociaciones benéficas y el uso de extractos botánicos como ajo, ají o neem.
¿Puedo usarlo como abono verde?
Sí, el trébol rojo es excelente como abono verde. Aporta grandes cantidades de biomasa y hasta 200 kg de nitrógeno por hectárea al año, mejora la estructura del suelo y aumenta el contenido de materia orgánica, favoreciendo cultivos posteriores.
