El Instituto Nacional de Innovación Agraria (INIA) está desarrollando un plan estratégico para potenciar la fruticultura nacional mediante el uso de variedades libres de cerezo y frambuesa en Perú. Esta iniciativa, impulsada a través del proyecto PROFRUT, busca evaluar el comportamiento agronómico y la viabilidad comercial de estas especies en regiones clave del país, especialmente en zonas altoandinas con potencial productivo.
Apostar por material genético sin restricciones de propiedad intelectual permitirá generar oportunidades para agricultores medianos y pequeños, al tiempo que se reducen los costos de producción a largo plazo. El objetivo es claro: crear un nuevo portafolio de cultivos frutales adaptados al clima peruano, con alto valor comercial y accesibles para todos.
El desafío del cultivo de cerezo en Perú
El cerezo es una de las frutas más apreciadas en los mercados internacionales, pero su cultivo en Perú enfrenta desafíos climáticos, especialmente por los requerimientos de horas frío. Actualmente, su producción se encuentra en etapa experimental en campos privados.
Gracias al equipo del proyecto PROFRUT del INIA, se iniciará la importación de al menos seis variedades libres de cerezo, provenientes de Chile y Estados Unidos, seleccionadas por su bajo requerimiento de frío.
“Estamos buscando variedades que requieran la menor cantidad de horas frío posible. El sueño sería lograr una que funcione en la costa sur”, comenta Julio Cruz, coordinador nacional de PROFRUT. “El potencial comercial y logístico sería enorme para el país”.
Estas variedades libres de cerezo permitirán reducir costos de regalías y facilitarán su multiplicación y distribución a través de viveros nacionales.
Ensayos en estaciones experimentales altoandinas
Una vez importado el material genético, el INIA instalará parcelas demostrativas en tres regiones con condiciones climáticas apropiadas:
- Santa Ana (Junín)
- Canaán (Ayacucho)
- Estación experimental de Arequipa (3 terrenos por encima de los 2,800 m s. n. m.)
Se emplearán portainjertos adaptativos como Colt, Mahaleb, MaxMa 14 y SL 64, que ofrecen resistencia a enfermedades del suelo, control de vigor y mejor compatibilidad con suelos de altura.
Además, para proteger las plantas jóvenes de granizo, heladas o lluvias intensas, se utilizarán macrotúneles, una estructura tecnológica que mejora las condiciones microclimáticas para cultivos sensibles como el cerezo.
Micropropagación in vitro para acelerar la innovación
Una pieza fundamental en este proceso es el uso de micropropagación in vitro, especialmente mediante sistemas de inmersión temporal. Esta tecnología permite multiplicar con rapidez plantones homogéneos y sanos, optimizando tiempo, espacio e insumos.
Esta técnica se está aplicando en los laboratorios del INIA en Donoso (Lima), Arequipa y Chincha, y está pensada para escalar la producción de vitroplantas libres de patógenos, con destino a viveros, asociaciones y cooperativas agrícolas.
Frambuesa: más allá de la variedad ‘Heritage’
En paralelo al trabajo con el cerezo, el INIA ha iniciado un proceso para diversificar el cultivo de frambuesa en Perú, que actualmente depende casi en su totalidad de la variedad ‘Heritage’.
Para cambiar este escenario, se está gestionando la importación de nuevas variedades libres como:
- Autumn Bliss
- Meeker
- Fallgold
- Golden Everest
Estas variedades sin patente serán evaluadas en estaciones experimentales ubicadas en la costa y en valles interandinos, donde se espera validar su adaptabilidad y comportamiento productivo.
Inmersión temporal
El INIA está utilizando biorreactores de inmersión temporal para la propagación acelerada de frambuesa y zarzamora. Esta tecnología permite:
- Mayor eficiencia en la multiplicación
- Plantas genéticamente homogéneas
- Reducción en el uso de agar, mano de obra y materiales
- Mejor adaptación en campo
El sistema ya se emplea con éxito en frambuesa y se ha extendido también al cultivo de zarzamora, un berry con creciente interés productivo y comercial.
Zarzamora: potencial en regiones con limitaciones frutales
El cultivo de zarzamora en Perú aún es incipiente, pero el INIA lo considera una oportunidad viable para zonas donde otros frutales enfrentan limitaciones sanitarias o climáticas.
Las investigaciones con zarzamora se concentran en las estaciones experimentales de Lima, Arequipa y Chincha (Ica). Al igual que con frambuesa, se emplea micropropagación in vitro para obtener plantas de calidad exportadora y rápida replicación.
PROFRUT: una estrategia integral para el desarrollo frutícola
El componente III del proyecto PROFRUT del INIA contempla un total de 102 experimentos en 19 regiones del país, enfocados en la generación de tecnologías agrícolas para frutales emergentes.
El equipo técnico está conformado por:
- Fitomejoradores
- Patólogos
- Técnicos de laboratorio
- Especialistas en agroclimatología
- Profesionales en transferencia de tecnología
Todos ellos trabajan de forma articulada para que las variedades libres de cerezo y frambuesa en Perú lleguen a ser una realidad sostenible y rentable para los agricultores.
Resultados esperados para 2027
Para el año 2027, el INIA espera contar con:
- Protocolos de producción validados
- Publicaciones científicas
- Paquetes tecnológicos listos para el escalamiento
- Guías de manejo para viveros y asociaciones
- Material vegetal libre de patentes para su distribución
